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domingo, 1 de mayo de 2011

Masa de César Vallejo

Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo:  "¡No mueras, te amo tanto!" Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.   Se le acercaron dos y repitiéronle: "¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!" Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.   Acudieron a èl veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando:  "¡Tanto amor y no pder nada contra la muerte!! Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.   Le rodearon millones de individuos, con un ruego común:  "¡Quédate hermano!" Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.  Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado: incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar...

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