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lunes, 12 de diciembre de 2011

ESCAPE:

ESCAPE: cuento de María Ester Correa ( técnica historias paralelas) Horacio había nacido en un pequeño pueblo del interior de Córdoba, en una familia de muchos hermanos. Calles de tierra, sin agua, y muy pobre. Su infancia estuvo trazada por las necesidades, lo cual le impidió estudiar. Ayudaba a su padre en la cosecha de alfalfa. Era un pequeño fuerte, que entrado en la adolescencia, le llamaban “ Horacio escopeta”, por sus puños cargados de potencia. Así es que, ya fuera por salir de pobre o del aburrimiento fue a parar al Club de Boxeo, donde comenzó a entrenar. Al poco tiempo conoce a Ana. La deja embarazada, obligando a iniciar una convivencia a las apuradas nomás. Alquilar un lugar donde vivir los tres. Fue moldeando su carácter blando, en fiero y luchador. La fireza desplegada en cada batalla hace que llegue a convertirse en un famoso púgil. Esta lo lleva a los mejores escenarios , con las consabidas fiestas, alcohol, mujeres, desenfreno. Hombre amoroso con Ana. La trata como niña. La colma de amor y ternura. Con los de afuera se muestra sanguinario, vengativo, y sin ningún tipo de sentimiento. Demuestra el dolor por las necesidades pasadas como le dice su entrenador: —Cuando vayas a pegar, acordate que no eras nadie. Que el patrón del campo no te pagaba y era un cabrón. De las noches miserables. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Roberto se crió en una familia de clase media. Su padre, camionero. Su mama es la de los domingos con pasta. Desde pequeño le enseña los secretos de conducir una máquina importante. Su sueño ser conductor de esas maquinas. Sentía que ese camión era la prolongación de su ser. Con él podía demostrar a cualquiera que caminara por la calle, que él tenía el poder. Eso representaba su virilidad, su fortaleza. A los doce años ya acompañaba a su papá en largos recorridos desde Buenos Aires, hasta los confines del sur, Chile o Brasil. Comienza a imitar la conducta. Lo dejaba solo, bajaba en todas las paradas, tomaba alcohol con otros camioneros. De noche se paraban cerca de hotelitos donde ya no lo veía. En otros casos lo dejaba encerrado en la caja del vehículo. Ebrio traía a mujeres con las que tenía sexo. El se hacía el dormido. Pensaba: (-mi papá engaña a mi mamá con estas prostitutas, yo le voy a contar). Se quedaba callado. A los dieciocho años, su mentor se jubila y le entrega el manejo del vehículo. Se sentía todo poderoso. —Pibe, es todo tuyo. Comenzó a repetir la historia. Salidas, grandes y largas rutas, mujeres, prostitutas, borracheras. En sus retornos conoce a Pelusa con la que se casa, sólo porque la deja de encargue como le dijo en oportunidad que ella le contó. No la quiere. Es más, siente odio por esa china que le ha quitado su libertad. Esconde un rencor hondo, que no sabe cómo explicar. Pelusa no tiene la culpa, mas en sus noches sin fin, se desquita con grandes palizas que ella aguanta con gran tezón. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Se encuentran en Paris. Allí contactan con su manager al dueño del Gran Hotel Le Premier, y a la mujer. Una rubia despampanante de ojos azules rasgados. Pintarrajeada de forma grosera. Es además el sponsor de la pelea que le dará el campeonato mundial del los welter junior. En el contrato leonino que firma, pone condiciones imposibles, y su bolsa es baja. (-De este tipo me voy a vengar)-Piensa. Penélope se le ha negado varias veces. Le ha llenado de regalos. Chocolates, flores, visones, brillantes. Al fin cae rendida a sus pies. Transcurre con prisa los días previos a la velada boxística, se la pasa de hotel en hotel en encuentros furtivos con esa mujer. Al otro día no se puede literalmente el cuerpo. No obstante llega a la pelea. Sabe que está perdidamente enamorada. Se desvela siempre diciéndole: —Moon a mi, ¿ cierto, no me dejaras? Si me dejas me mato. Me tiro de un balcón. ¡Si Volenté se entera de lo nuestro nos mata a los dos! El no la ama, es el juego del gato y el ratón. Ha urdido una venganza contra ese ladrón tacaño. La cobrará justo antes de terminar la contienda. ( Volonté, te vas a quedar sin mina, yo cobraré esa paga mugrosa, pero te voy quitar lo más preciado) pensaba. Llega la noche, ellos están sentados en el ring side. El cuadrilátero se convierte en una carnicería. Sangre por doquier. Cejas rotas. Golpes, caídas….. Van nueve round. El tipo no es un paquete. Le han puesto enfrente al “ destripador de Kiev”. Un armatoste Ucraniano. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Pelusa abre la puerta. Es Roberto. Está caído en la calle. Sangra por la boca. Lo trata de levantar. Ella es muy delgada, y un peso muerto es mucho para su fragilidad. La noche invernal es cerrada. Llueve. La tenue luz del farol de la esquina se balancea y bailotea de un lado a otro por la sudestada. Lo ingresa como puede. Resbala. Se levanta. Lo arrastra hasta la cama. Cura sus heridas. Vuela de fiebre. Dice: —¡Chiruza, mentirosa, ya vas a ver! Me habías prometido felicidad, me mandaste a dar una paliza. Se mueve nervioso, vuelve a dormir, nuevamente: —No te voy a perdonar. Te veo y te mato. No vas a vivir para contarlo... masculla afiebrado. Ella le pone paños fríos. Lo ama. No es para él. Se levanta. Está profundamente dormido. Deja una nota en el cajón de la mesa de luz. Se viste, peina, maquilla. No va a volver. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Penélope no aguanta más. Volonte ha descubierto el romance. El futuro con Roberto no existe. Sus momentos están contados. El corazón late muy fuerte. Escalofríos y la vez sofocos recorren su cuerpo. Huye espantada. En la esquina corre tras un taxi. Cruza sin ver. De la otra acera aparece un auto y la atropella. El conductor la deja en el suelo. La lluvia de la noche la deja cae por su rostro. Destiñe las pinturas, dibujan la mueca de la muerte. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Pelusa ha cruzado toda la ciudad. Quiere dejar de sufrir. Roberto no es mas de ella. Se acerca al paso nivel. A los lejos se escucha fuerte el tren y la luz atraviesa la noche. Las chicharras de las barreras hace veinte minutos que suenan sin parar. Pasa la formación. El traqueteo es insoportable. Decide volar hacia la libertad. Su cuerpo es solo una masa informe. MARIA ESTER CORREA 27 DE OCTUBRE DE 2011

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