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domingo, 19 de junio de 2011

EL CONDOR-CUENTO MARIA ESTER CORREA

FECHA 28 de Abril de 2011
CUENTO FANTASTICO: TECNICA LITERARIA METAMORFOSIS.
EL CONDOR:
         El espacio. El tiempo impedía a ambos disfrutarse. Expresarse. Demostrarse el amor. Fundirse el uno en la otro.
         Se colgaban en el aire. Volaban en ese mundo de nubes inventadas. Mientras sus diálogos en el espacio virtual, cada vez se hacían más y más  profundos.
         El afecto había llegado a la máxima expresión. Pero no había forma de  hacerlo vivo.
         Un día ella le envía una imagen de un ave que flota en el aire. Era un cóndor suspendido en el cielo anaranjado del amanecer.
         Libertad en estado supremo contra el oeste recortado.
         Ella vive en una casa perdida en medio de la cordillera de los andes centrales. El en una pequeña localidad de la provincia de Misiones.
         Ninguno de los dos ha visto este pájaro. A ambos les atrapa la figura.
         Los cóndores son habitantes de las alturas, del nimbo, de los cielos tormentosos. Rara vez se los puede divisar a escaso nivel…

         Laura abre las persianas de la pequeña vivienda. Es otoño. El frío de la brisa le hiela su cara. Entra con fuerza.
         Se despabila. Respira profundo. Anoche han hablado hasta la madrugada.

         Absorta en sus pensamientos. La invaden sensaciones de placer, de paz, de melancolía por Raúl, su amigo virtual.
         Se le escapa un suspiro.  Discurre. Se deja llevar por los sentimientos. La soledad le carcome el alma. Le va a hacer estallar el corazón. Solo piensa en él.
         Entiende. Es casi imposible encontrarse por ahora. Las ocupaciones se los impiden.
         Su voz, su  cuerpo lo conoce…. El deseo, la pasión es fuerte… percibe los latidos de su corazón, se estremece. 
         Solo lo puede contactar a través de la computadora que está en la  sala de estar al lado del hogar con los leños encendidos.
         Piensa: ( algún día nos veremos, de eso estoy segura).
         Su fervoroso deseo no le da sosiego.
         Alza la cabeza. Divisa a lo lejos el Gran Cóndor de cuello blanco, y copete rojo. Alas abiertas en su mayor amplitud.
         Se extraña.- Nunca ha visto uno a ese nivel del suelo. De hecho no sabía que por allí hubiera algunos.
         El pájaro comienza su danza desde lo alto, y vuelos rasantes. Planea en círculos.
         Se deja llevar. El movimiento cadencioso la obnubila. Ya no es ella. El pájaro sigue en su vuelo de cortejo. Sale de la casa.En forma abrupta se va dando cuenta que ese baile la invita a sumarse.
         Alza sus manos como para tomarse de él. Se convierten en alas. Su elemento se remonta hacia las cumbres. Penden en un rito de amor, y dulzura.
         Han logrado fundir sus deseos.
         Se extravían en la cima nevada y azul.

                                               MARIA ESTER CORREA

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