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martes, 25 de octubre de 2011

ALFONSINA STORNI-SOBRE BUENOS AIRES

Alfonsina Storni sobre Buenos Aires De familia sanjuanina, pero nacida en Suiza, Alfonsina Storni fue una de las más grandes escritoras argentinas. Sin duda alguna, la tragedia marcó su vida, pero no siempre se reflejó ello en su escritura. Las recurrentes andanzas familiares, el alcoholismo del padre, la sorpresiva muerte de un familiar, dieron forma a sus primeros versos, impregnados de la temática de la muerte. Alfonsina trabajó de chica como mesera, siguió como actriz, empleada de comercio y luego ejerció como docente en diferentes establecimientos educativos. Pero su temprana vinculación con la actuación y la prosa le abrieron el camino hacia la alta literatura porteña. Alfonsina publicó numerosos escritos, trabó amistad con los más importantes escritores rioplatenses, desde Leopoldo Lugones hasta Horacio Quiroga. Uno de los rasgos sobresalientes de su escritura fue su posición feminista. Algunos destellos de ello se observan en el poema que reproducimos. Afectada por habituales trastornos neuróticos y un grave cáncer de mama, del cual fue operada, Alfonsina no soportó más los fuertes dolores que le producía su enfermedad. A poco de haberse suicidado Horacio Quiroga, su hija Eglé y Leopoldo Lugones, Alfonsina se hundió en las aguas de Mar del Plata, a los 46 años, un 25 octubre 1938. Días antes, escribió su último poema Voy a dormir. Fuente: Alfonsina Storni, Obra Poética, Buenos Aires, Editorial Ramón J. Roggero, 1946. Buenos Aires es un hombre Que tiene grandes las piernas, Grandes los pies y las manos Y pequeña la cabeza. (Gigante que está sentado Con un río a su derecha, Los pies monstruosos movibles Y la mirada en pereza.) En sus dos ojos, mosaicos De colores, se reflejan Las cúpulas y las luces De ciudades europeas. Bajo sus pies, todavía Están calientes las huellas De los viejos querandíes De boleadoras y flechas. Por eso cuando los nervios Se le ponen en tormenta Siente que los muertos indios Se le suben por las piernas. Choca este soplo que sube Por sus pies, desde la tierra, Con el mosaico europeo Que en los grandes ojos lleva. Entonces sus duras manos Se crispan, vacilan, tiemblan, ¡A igual distancia tendidas De los pies y la cabeza! Sorda esta lucha por dentro Le está restando sus fuerzas, Por eso sus ojos miran Todavía con pereza. Pero tras ellos, velados, Rasguña la inteligencia Y ya se le agranda el cráneo Pujando de adentro afuera. Como de mujer encinta No fíes en la indolencia De este hombre que está sentado Con el Plata a su derecha. Mira que tiene en la boca Una sonrisa traviesa, Y abarca en dos golpes de ojo Toda la costa de América. Ponle muy cerca el oído: Golpeando están sus arterias: ¡Ay, si algún día le crece Como los pies, la cabeza! Alfonsina Storni Fuente: www.elhistoriador.com.ar Nota de Mordisquito Vuelve: 25 de octubre de 2011

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