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lunes, 10 de octubre de 2011

FLOR DEL ALTO PERU ( PROSA HISTORICA O EPOPEYA)

CARTA ESCRITA POR JUANA AZURDUY DE 1930

“ A las muy honorables juntas Provinciales: Doña Juana Azurduy. Coronada con el grado de Teniente Coronel por el Supremo Poder Ejecutivo Nacional: emigrada de las provincias de Charcas, me presento y digo: Que para concitar la compasión de V.H. y llamar vuestra atención sobre mi deplorable y lastimera suerte, juzgo inútil recorrer mi historia en el curso de la Revolución (...). Sólo el sagrado amor a la patria me ha hecho soportable la pérdida de un marido sobre cuya tumba había jurado vengar su muerte y seguir su ejemplo; mas el cielo que señala el término de los tiranos, mediante la invencible espada de V.E. quiso regresase a mi casa donde he encontrado disipados mis intereses y agotados todos los medios que pudieran proporcionar mi subsistencia; en fin rodeada de una numerosa familia; ellas son la que ahora me revisten de una gran confianza para presentar a V.E. la funesta lámina de mis desgracias, para que teniéndolas en consideración se digne el goce de la viudez de mi finado marido el sueldo que mi propia graduación pude concederme”


FLOR DEL ALTO PERU

PROSA HISTORICA O EPOPEYA.

1 DE JULIO DE 2010.

         Juana Azurduy nació en Toraca, el día 12 de julio de 1780, provincia de Chayanta, Departamento de Potosí.
         Esta ciudad donde nació, no era cualquier ciudad, recibía los nombre de La Plata o Charcas, una de las más importantes ciudades de la América Española.
         Era hija del matrimonio de Don Matías Azurduy y de Doña Eulalia Bermúdez.
         “Su origen era mestizo, su belleza era inigualable, alta,  amazónica, de perfil griego, en cuyas facciones brillaba una mirada dulce y dominadora” ( Valentías Abecías-Historiador Boliviano ).
         Su padre era de una familia acomodada, que tenía tierras, animales y cosechas, lo que permitieron una buena educación a esta niña de dotes inigualables.
         Estudio en el Convento de monjas de su provincia natal, que fuera luego sede de la Audiencia Real de Charcas. Hablaba perfectamente el castellano, el quechua y aymará, idiomas originarios de los oriundos de Bolivia.
         Muy pequeña aún, no habiendo cumplido los 7 años, muere su madre de una enfermedad no especificada, quedando al cuidado de su padre, el cual no había podido tener el hijo varón tan deseado. Trasladando toda su frustración hacia la niña, que fue criada en forma libre, entre los empleados, en campo al aire libre, jugando con los varones de las fincas vecinas.
          Era una niña inquieta, que montaba y desmontaba a caballo como un hombre, teniendo el coraje y la valentía del genero masculino, sin perder su seducción y belleza.
         Así fue que conoció a la familia Padilla quienes tenían dos hijos varones,  uno de ellos  Manuel, que cuado ella regresa de su educación, y habiendo forjado una relación de amistad y amor contraen matrimonio a la edad de 22 años de Juana. Corrí el año 1802.
         En circunstancias no muy claras, es muerto por un hacendado de la provincia,  su padre. En su lecho de muerte Juana jura vengarse ante tal pérdida. Este deseo se mantendrá por largo tiempo convirtiéndola en “la guerrillera” del Alto Perú junto a su marido Manuel.
         A poco de fundarse la ciudad de La Paz, en el año 1809, la ciudad fue atacada por el ejercito realista, sumándose ambos a la lucha por la independencia. 
         Pasan a integrar el Ejército del Norte el que estaba al mando del General Manuel Belgrano, por lo que ante la campaña tuvo que hacer abandono de sus cuatro pequeños hijos que en distintas circunstancias murieron de hambre.
         Esto se produce cuando el ejercito sufre la derrota en la Batalla de Huaqui, el 20 de junio de 1811, lo que hace que los realistas al mando de José Manuel Goyeneche recuperen el control del Alto Perú, confiscando todos los bienes de la familia Padilla, quedando Manuel y Juana en la total pobreza e indigencia.
         La bravura, la entereza y el coraje de ella, ante la situación de que su marido se va a luchar hacia el norte, dejándola sola, crea El Batallón Los Leales y participa en la Batalla de Ayohuma, el 9 de diciembre de 1813.
         Lidera la guerrilla y ataca el centro de Potosí. Luchaba como un guerrero, lo que le dio tras el triunfo el rango de Teniente Coronel firmado por el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Don Juan Martín de Pueyredoón, el día 13 de agosto de 1816.
         En forma simbólica, pero cargado de orgullo, y sacrosanto homenaje, recibe del General Don Manuel Belgrano, el sable que la llevaría a la inmortalidad.
         El día 14 de noviembre de 1816 fue herida en la Batalla de La Laguna y su fuerte, heroico y enamorado marido fue a su rescate. El herido de muerte le dio su legado, y se despidió de ella.
         El cambio de estrategia de guerra, decisión tomada por el General José de San Martín, que decide atacar al Alto Perú por Chile y Perú,  hace que el Ejército del Norte sea abandonado a su suerte, dejando sus huestes en precaria situación.
         Así fue que Juana habiendo perdido ya a sus cuatro hijos, su marido, sus bienes, sus padres, se une en la lucha armada al Ejercito del Norte comandado por Don Martín Miguel de Güemes, y lucha estando embarazada de su última hija, fruto de su relación con su marido.
         Sus ideales de independencia la llevan hasta acompañar en el frente hasta la muerte de Don Martín Miguel de Güemes.
         Muerto el mismo se queda junto a su pequeña hija en la total pobreza vagando por las selvas del Chaco.
         Pasaron varios años de reclamos de sus bienes al gobierno boliviano, los cuales nunca le fueron devueltos.
         El mariscal Sucre, le otorga una pensión militar con la que pobremente sobrevive, la cual le fue quitada en el año 1857 por José María Linares.
         Murió como vivió, en forma paupérrima, fue enterrada en una fosa común costando su entierro solo  1 peso. Su paso a la inmortalidad se produjo el día 25 de mayo de 1862, a la edad de 82 años.
         A los 100 años de su muerte  sus restos fueron exhumados, y guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la Ciudad de Sucre, antigua capital de Bolivia.
         Hoy a 200 años de la Revolución de mayo de 1810 se la ha rescatado del olvido y la sinrazón, su imagen heroica, con sable en mano, decora el “ Salón de las Mujeres de la Casa Rosada”, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
         El día 14 de julio de 2009 la presidencia de la argentina ascendió a tan valiente mujer al grado Posmorten a Juana Azurduy de Teniente Coronel, a General del Ejército Argentino.
         Los homenajes, como a todos los héroes de esta patria, se han hecho estando ya muertos.
         Su figura se ha transfigurado en etérea y eterna tanto en Bolivia como en Argentina, en una película de Leopoldo Torre Nilson: “ La tierra en armas”, protagonizada por la gran Mercedes Sosa.
         Rutas, carreteras, mausoleos, salones; un regimiento en Tartagal, provincia de Salta lleva su nombre.
         El escritor Pacho O Donel ha escrito una pequeña novela que se titula “ Juana Azurduy, La Teniente Coronela”.
         Pero hay algo que va a quedar en el inconsciente colectivo argentino, y es la cueca compuesta por el escritor Felix Luna y la música del gran Ariel Ramírez titulada: “ La Flor del Alto Peru”.
         Su viñeta con el sable en mano, vestida como mujer, quedará próximamente acuñada en el billete argentino de cien pesos dándole el lugar de héroe popular que ella se merece.  

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